Libros de José Fernando Rey Ballesteros

19 abril, 2019 – Espiritualidad digital

No podía Dios caer más bajo

No era suficiente. No bastaba con que se agachase Dios ante los pies de los apóstoles para limpiarlos. Que no son pies lo más bajo de los hombres, sino el pecado que lo postra en el pozo negro de la muerte.

Salivazos, bofetadas, látigos que le arrancan a tiras la piel. Ultrajes, insultos, burlas, blasfemias. Una corona de espinas hincada a martillazos en el cráneo. Tres clavos que lo cosen a una cruz. Desnudo, sucio, cubierto de sangre, moribundo… y aún burlado. No podía Dios caer más bajo. Y, por Amor, cayó. Pero no fue derribado, sino que se agachó hasta postrarse, hasta morder el polvo.

E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Se oculta el sol, y tiemblan las piedras. El Altísimo es, ahora, el Bajísimo. Sepultado en el seno de la tierra, se ha dejado engullir por la obra de sus manos hasta desaparecer en ella. Como cuando comulgamos. La criatura encierra al Creador, como encierra la tierra a la semilla. ¿No es un abrazo?

Alma, calla y contempla. Mira a la Cruz, adora a tu Redentor, muerto de Amor por ti, y llora, serena, tus culpas, que han sido lavadas en sangre. Hoy has sido muy amada.

(VSTO)