Libros de José Fernando Rey Ballesteros

9 marzo, 2019 – Espiritualidad digital

La Cuaresma es Cristo

vocaciónSi me pedís que defina la Cuaresma con una palabra, no diré «conversión». Diré «Cristo». La Cuaresma es Cristo. La conversión viene después.

Vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos.

La vida de aquel hombre, hasta entonces, necesitaba muchas palabras para ser descrita: dinero, placeres, prestigio, trabajo, amigos… Pero, un buen día, de forma inesperada, Jesús pasó por su telonio.

Y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Jesús, con una mirada y una palabra, se apoderó completamente de su vida. Y, a partir de ese momento, Mateo pudo decir, como Pablo: Para mí, la vida es Cristo (Flp 1, 21).

Si, durante cuarenta días, ayunamos y nos mortificamos, lo hacemos para dejar atrás todo lo que sobra, y quedarnos a solas con Él. Él es nuestra Cuaresma. Y de poco servirían ayunos y penitencias si no van acompañados de más oración, más lectura del Evangelio, más diálogo interior con el Señor, y más, mucha más intimidad con Él.

No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.

Ya lo ves: primero es la llamada; después la conversión. Y, entre ambas, tu respuesta.

(TC0S)