Libros de José Fernando Rey Ballesteros

1 marzo, 2019 – Espiritualidad digital

El adulterio primordial

El sacramento del matrimonio, como los otros seis, manó del costado abierto de Cristo en la Cruz.

En el lecho esponsal del Madero, el Esposo de la Iglesia (y también del alma) entregó su cuerpo sacratísimo a su Esposa, representada, en el Calvario, por María y por Juan. Esos esponsales son el matrimonio primordial. Y todo matrimonio entre cristianos hunde sus raíces en ese misterio.

Ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Existe, también, un «adulterio primordial». Y es el pecado. Por el pecado, el cristiano, desposado con Cristo en el Bautismo, y hecho una sola carne con Él en la Eucaristía, abandona al Señor para emparentar con los ídolos del mundo, del demonio y de la carne. He ahí la primordial fornicación, y el primordial adulterio. Todo pecado conlleva una infidelidad y una ruptura de esa unión santa lograda en la Cruz.

Todo adulterio ocurrido en un matrimonio hunde sus raíces en ese adulterio primordial. Quien traicionó a su cónyuge comenzó por traicionar, primero, a Dios. Por tanto, si los casados lucháis, cada uno de vosotros, contra el pecado, vuestro matrimonio permanecerá unido hasta la muerte.

(TOI07V)