Libros de José Fernando Rey Ballesteros

27 febrero, 2019 – Espiritualidad digital

Por más que digan…

Dicen por ahí que las personas no cambian; que el temperamento con que nacemos nos acompañará a la tumba; y que la conversión no consiste en un cambio de temperamento, sino, todo lo más, en una corrección del carácter. Es decir: «Si has nacido colérico, morirás colérico. Intenta, con la ayuda de Dios, que esa cólera tuya no cause estragos en los demás».

No es verdad. Y Juan me da la razón. La gracia cambia a las personas, si se dejan.

Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros.

Éste es el Juan anterior a la Cruz. El mismo que quiso incendiar una aldea de samaritanos. El mismo que pretendía, sin merecerlo, sentarse a la derecha de Jesús en su reino.

Nada tiene que ver ese Juan con el alma contemplativa que se abismó ante el costado abierto del Señor en la Cruz; ni con el discípulo amado que creyó en silencio ante el sepulcro vacío; ni con el apóstol que apoyaba su cabeza en el pecho del Maestro; ni con el autor del cuarto evangelio.

Sí. La gracia cambia a las personas… si se dejan.

(TOI07X)