Libros de José Fernando Rey Ballesteros

20 febrero, 2019 – Espiritualidad digital

Jesús, el lazarillo

En torno a la curación del ciego de Betsaida hay detalles muy valiosos; nada en los evangelios sucede por casualidad.

Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano.

Aún no estaba curado, y, sin embargo, aquel ciego ya veía. Veía por los ojos de Jesús, a quien tomó por lazarillo. Y se fiaba de Él, mientras se asía fuertemente a su mano. ¡Qué ternura, la del Señor, al tomar la mano de aquel ciego y guiarlo hasta un lugar apartado! Es la misma ternura con la que te ofrece la mano del director espiritual. Y tú, al fiarte del sacerdote, al obedecer y mirar por sus ojos, que son los de Cristo, no introduces a un extraño en tu intimidad con Jesús, porque, en esa dirección espiritual sincera, la persona del sacerdote desaparece, y es el propio Jesús quien te guía.

Lleva Jesús al ciego fuera de la aldea, porque los grandes milagros suceden a solas, en la intimidad de la oración. Allí unta saliva en tus ojos, porque su palabra es luz para tu alma, y así se alumbran claridades y despierta la fe.

Obediencia y vida de piedad. Cuídalas ambas, y habrá luz en ti camino.

(TOI06X)