El Mar de Jesús de Nazaret

12 febrero, 2019 – Espiritualidad digital

Corbán

Muchos de vosotros colaboráis con actividades parroquiales, y ayudáis –debéis hacerlo– al sostenimiento económico de vuestra parroquia.

Dios os pagará el tiempo y dinero que tan generosamente dedicáis a su Viña. Pero no perdáis de vista, jamás, estas palabras que dice el Señor a los fariseos, para que nunca merezcáis escucharlas de su boca:

Vosotros decís: «Si uno dice al padre o a la madre: “los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”», ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre.

Encerrarse en la familia sería negar vuestra vocación de ser sal de la tierra. Pero también supondría un pecado gravísimo refugiarse en la parroquia para no afrontar las obligaciones familiares.

Lo mejor es que no haya conflicto. Pero, si lo hubiera, nunca deis a la parroquia lo que debéis darle a la familia. Si tenéis que elegir entre darle tiempo a la parroquia o dárselo a vuestra familia; o entre aportar dinero a la parroquia y mantener a la familia, debéis elegir la familia. Aunque el párroco se enfade. Y lo escribe un párroco.

Porque, cuando Dios os llame, la primera pregunta que os hará no será sobre vuestra parroquia.

(TOI05M)