El Mar de Jesús de Nazaret

9 febrero, 2019 – Espiritualidad digital

Los frutos de tu apostolado

Si tienes celo de almas (y, si no, pídeselo a Dios), serás apóstol. Y, si eres apóstol, si no puedes callar el nombre de Cristo y sales al encuentro de quienes no lo conocen para anunciarlo, verás frutos. No todos los que quisieras, que ya se encarga Dios de evitarte esa tentación de vanidad; pero también, para que no te desalientes, te concederá el Señor ver algunos frutos de tu apostolado.

Cuando eso suceda, recuerda siempre que no has sido tú quien lo has logrado. Y no cometas el error –¡el pecado!– de hablar de esos frutos con tus amigos, como quien, bajo capa de piedad, presume de sus «habilidades apostólicas».

Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Aprende de ellos: Si quieres hablar de los frutos de tu apostolado, habla con el Señor. Cuéntale todo lo que has dicho y todo lo que has visto. Dale gracias porque te ha permitido contemplar sus maravillas en otras almas, y porque se ha servido de ti para obrarlas. Y dile que, al igual que te alegras con esos frutos, también quieres estar dispuesto, por él, al fracaso y a la persecución.

(TOI04S)