El Mar de Jesús de Nazaret

4 febrero, 2019 – Espiritualidad digital

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Los tres enemigos del hombre son el mundo, el demonio y la carne. Pero ninguno de ellos debería arrebatarnos la paz. Son, simplemente, tres grandes incordios.

El mundo odia al cristiano –aun cuando el cristiano ama al mundo–, y lo persigue hasta humillarlo o, si llega el caso, matarlo. Pero, con esa persecución, no logra sino llevarlo al cielo y convertir su sangre en semilla de nuevos cristianos.

La carne, creada por Dios, está enferma, y grita por consuelos que la llevan a la muerte. Pero basta tocarla con la Cruz y alimentarla con la Eucaristía, y esa misma carne nos permitirá vivir crucificados con Cristo.

En cuanto al demonio… Míralo, postrado ante Cristo y suplicándole clemencia en el nombre del propio Dios:

Por Dios te lo pido, no me atormentes.

Ya lo ves: si vives con Cristo, poco tienes que temer de enemigo tan vencido.

Te diré cuál es tu peor enemigo, aquél a quien debes temer: eres tú mismo. Porque sólo tú puedes obedecer al mundo, rendirte a la carne y entregar al demonio tu voluntad. Por eso, jamás confíes en tus fuerzas. No abandones la oración, y serás protegido por Aquél a quien temen los demonios.

(TOI04L)