Libros de José Fernando Rey Ballesteros

30 enero, 2019 – Espiritualidad digital

A buen entendedor, pocas parábolas

A estas alturas de mi vida, sería millonario si me hubiesen dado un euro por cada vez que me han preguntado por el sentido de esta frase del Evangelio:

A los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que «por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados».

No me deis un euro, por favor, que el dinero corrompe.

La frase, tomada del profeta Isaías, es irónica. Claro que Dios quiere que todos los hombres se conviertan y sean perdonados. Pero, para que esa conversión sea auténtica, debe ser libre. Dios nunca deslumbra, sólo alumbra. Y, quien no quiere ser alumbrado, siempre puede cerrar los ojos, porque esa luz no es irresistible.

La parábola tiene una ventaja sobre el discurso explícito: requiere colaboración del oyente, quien tiene que tomarse la molestia de interpretarla para entrar en ella y entender su sentido. De este modo, quien no quiere convertirse puede quedarse fuera: «No la entiendo. Que hable más claro». Mira, y no ve, porque no quiere. Oye, y no entiende, porque no quiere. No vaya a ser que se convierta (a la fuerza) y sea perdonado (sin desearlo).

(TOI03X)

“Evangelio