El Mar de Jesús de Nazaret

26 enero, 2019 – Espiritualidad digital

Los que dan paz, y los que dan guerra

No sé si los cristianos somos conscientes de lo que decimos cuando decimos «paz».

Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Desde los inicios de la Iglesia, el saludo judío «la paz sea contigo» pasó a significar el deseo de la comunión con Cristo. Él es nuestra paz.

Lo contrario de la paz es la guerra. Y hay gente que da mucha guerra. No necesitan armas para ello; su mera presencia crispa el ambiente. ¿No conoces a gente así? No serás tú uno de ellos, ¿verdad?

La gente que da guerra da lo que tiene. Están en guerra en su interior, viven crispados. Ni aceptan la voluntad de Dios sobre sus vidas, ni se aceptan a sí mismos. Por eso, cuando te acercas a ellos, te parece estar en un campo de batalla, y sientes la necesidad de defenderte.

La gente que da paz es gente que vive, en su interior, unida a Cristo. Están descansados por dentro, porque viven recostados en el Señor. Cuando te acercas a ellos, notas que su compañía te descansa.

Ten paz. Da paz.

(2601)

“Evangelio