El Mar de Jesús de Nazaret

22 enero, 2019 – Espiritualidad digital

A un católico practicante

Me dices que eres «católico practicante». Pero permíteme que te diga que me pareces más «practicante» que «católico».

Te lo concedo: no te saltas ni una misa. Y procuras cumplir la Ley de Dios. Pero se te nota en la cara, y en ese carácter tan amargo con que nos obsequias, que cumplir la Ley de Dios no te hace feliz. Valoro tu esfuerzo. Pero me das pena.

Cuando evitas el pecado, lo haces con resignación. En el fondo, piensas: «¡Lástima que esto sea pecado! Si no fuese pecado, cuánto lo disfrutaría. Pero, como quiero ir al cielo, tendré que abstenerme. ¡Qué fastidio!»

Cuando vas a misa, buscas siempre la misa más corta, como si pensaras: «Iré a esta misa, que apenas dura media hora, y así tendré el resto del domingo para mí».

El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. La Ley de Dios se te ha dado para tu felicidad, no para tu fastidio.

¿Sabes lo que te pasa? Que no amas a Dios. Lo temes, pero no lo amas. Y así, no serás feliz ni el cielo.

Deberías rezar mejor. Busca su rostro, contémplalo, enamórate… Y, así, no «practicarás». Disfrutarás.

(TOI02M)

“Evangelio