El Mar de Jesús de Nazaret

18 enero, 2019 – Espiritualidad digital

Deberías hacer caso a quien te quiere

Tener buenos amigos es importante. Quien los tiene, tiene un tesoro.

Vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro.

Cuatro buenos amigos son mejor que uno. Pero ni siquiera cuatrocientos son suficientes, si el agraciado no se deja ayudar por ellos.

Levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

El enfermo, que sabía que lo era, se dejó cargar, se dejó levantar, se dejó descolgar y se dejó presentar. En definitiva: se dejó ayudar.

Cuando se trata de la parálisis del alma, de esa terrible enfermedad con la que el pecado encadena al espíritu y le impide acercarse a Dios, las cosas son mucho más difíciles. Porque no todos están dispuestos a reconocerse enfermos. Y, ante el consejo de un buen amigo que se ofrece a llevarlos a confesar, o ante el consejo del confesor que les invita a convertirse, muchos se niegan a dejarse ayudar. Ni necesitan confesar sus pecados a un sacerdote, ni necesitan a un director espiritual que los guíe hacia el cielo. Se bastan a sí mismos.

Tener buenos amigos es importante. Pero de nada sirve, si no se tiene la humildad necesaria para dejarse ayudar.

(TOI01V)

“Evangelio