El Mar de Jesús de Nazaret

17 enero, 2019 – Espiritualidad digital

Manual del penitente

Si la multiplicación de los panes y los peces es el milagro eucarístico por excelencia, puede que la curación del leproso sea el milagro que mejor anunció el sacramento del Perdón.

Se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas

Siempre que puedas, arrodíllate al confesarte. Así entenderás que no vas a tener, con el sacerdote, una charla de amigos. Te pondrás en tu sitio: el de un pecador que suplica el perdón ante Dios, y que ve, en el sacerdote, al propio Cristo derramando su misericordia. Isabel la Católica tomó como confesor a fray Hernando de Talavera cuando éste, en su primera confesión, la obligó a arrodillarse, mientras él permanecía sentado. Era una mujer muy inteligente, y muy piadosa.

Si quieres, puedes limpiarme.

El enfermo muestra ante el Señor su miseria sin perfumarla ni adornarla. Muestra tú también así tus pecados ante el confesor: con sencillez, sin adornos ni palabrerías, sin excusas ni acusaciones hacia otros.

Con sus palabras, el leproso mostró su confianza en el poder de Jesús para curarlo. Acude tú también sin miedo al sacramento del Perdón, confía en la misericordia de Dios. Cree que, por grandes que sean tus pecados, mayor será siempre su perdón.

(TOI01J)

“Evangelio