El Mar de Jesús de Nazaret

7 enero, 2019 – Espiritualidad digital

A un beso de distancia

Los niños tardan meses en decir sus primeras palabras. Pero este Niño Dios nos crece muy deprisa, y, en apenas dos semanas, ha comenzado a hablar:

Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.

Tengo, en el salón de mi casa, un Niño Jesús echado en su cunita. Y, clavado en el cabecero, como el «INRI» de la cuna, un pequeño cartel: «Todo mi amor para ti».

Dios ha nacido entre los hombres. Está cerca de nosotros y con nosotros vive. Lo tienes en el sagrario más próximo a tu casa; y, más cerca aún, en lo profundo de tu alma en gracia. Quiere todo tu amor, todo tu tiempo, y tu vida entera. Quiere congregar, en su pesebre, todos tus pensamientos y afectos, tus deseos, tus penas y tus alegrías.

Si Dios estuviera lejos, en el «más allá», el hombre podría esperar hasta los últimos diez minutos, hasta la última enfermedad, para reconciliarse con Él y morir en gracia. Pero, si Dios ha nacido entre nosotros, si está cerca el reino de los cielos, la vida eterna se encuentra a un beso de distancia. Aunque no basta con acercar los labios; deberías dejarte la vida en ese beso.

(0701)

“Evangelio