El Mar de Jesús de Nazaret

5 enero, 2019 – Espiritualidad digital

Deberías estar radiante

Ha bastado una palabra, un Sígueme, y Felipe ha sucumbido al flechazo del Amor. Sin pensarlo dos veces, ha dejado cuanto tiene para caminar en pos de Jesús.

Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús».

Lo que no dice el relato es que Felipe, al pronunciar estas palabras, estaba radiante. El encuentro con Jesús lo había fascinado de tal modo, que su rostro brillaba de ilusión, como brillaba el rostro de Moisés al descender del Monte donde había hablado, cara a cara, con Dios. Fue esa ilusión de su hermano la que atrajo a Natanael a Jesús, a pesar de su desconfianza inicial.

Esos minutos de oración que cada día has pasado ante el Belén de tu hogar, esos besos al Niño Jesús al final de cada misa, esa contemplación tuya del Nacimiento del Salvador, deberían haberte cambiado la cara. Se debería notar, al mirarte, que te has enamorado.

Sonríe. A quien ha encontrado al Niño Dios, nada puede robarle el buen humor en Navidad. Sé ante los demás, por tu alegría, un «Belén viviente». Y anuncia, con tu vida, que has encontrado al Salvador.

(0501)

“Evangelio