El Mar de Jesús de Nazaret

4 enero, 2019 – Espiritualidad digital

Respuestas incómodas a preguntas fáciles

Si alguien me preguntara, a bocajarro, por qué creo en Jesucristo, me quedaría sin palabras. Puedo predicarle un sermón, puedo hablarle de ese Cristo en quien creo hasta quedarme sin aliento. Pero decir, en una frase, por qué creo en Él… eso no puedo hacerlo. Encuentro mil motivos para la duda, y uno solo que mueva todo mi ser, con cuanto tengo y cuanto soy, a la fe. Pero ese único motivo, que en mí tiene una fuerza arrolladora, no sé expresarlo. Antes pensé que sabía; ahora sé que no sé. Me quedo bloqueado.

Por eso comprendo a Juan. Cuando Jesús pregunta: ¿Qué buscáis?, no sabe responder. Sabe lo que busca, pero no lo puede expresar. Por eso responde con otra pregunta:

Maestro, ¿dónde vives?

Jesús sonríe. Le ha comprendido.

Venid y lo veréis.

A quien me preguntase por qué creo en Jesús, sólo podría responderle: «Ven, y lo verás». Le acercaría a un sacerdote que está perdonando los pecados, lo llevaría ante un sagrario, y le invitaría a arrodillarse. Pero lo más triste no sería mi falta de palabras; lo realmente triste es que muy pocos aceptan esa invitación. En el fondo, les da miedo. Sólo preguntaban, nada más.

(0401)

“Evangelio