El Mar de Jesús de Nazaret

26 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

Hay estrellas, sol y luna

«En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna / la Virgen, y san José, y el Niño que está en la cuna». Muchos de vosotros habréis cantado este villancico. En él, la noche y el día conviven de forma asombrosa. El paisaje nocturno creado por las estrellas y la luna arropa al Sol, que es Cristo, luz del mundo que amanece. Pero, en este caso, el día no destierra a la noche, sino que la ilumina. Es una noche clara.

La muerte está muy presente en Belén. Es parte esencial del cuadro. Porque el Verbo de Dios se ha revestido de nuestra carne mortal, y, al hacerlo, ha asumido la muerte. Si el Eterno se hace mortal, la muerte se vuelve eternidad.

Se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán… Pero el que persevere hasta el final se salvará.

«Si Yo, siendo eterno como el Padre, moriré, tú, cuando mueras, vivirás eternamente. Basta que tomes mi mano. Soy el Puente y la Escalera; uno el día con la noche, y la noche con el día».

«En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna». Mi noche, Jesús, ha sido esclarecida por tu día. Te pertenezco.

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“Evangelio