El Mar de Jesús de Nazaret

25 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

Julio, el romano (cuento de Navidad)

No era habitual ver a un ciudadano romano entre pastores hebreos que velaban su rebaño. Pero Julio era buen amigo de Samuel, y quiso acompañarlo aquella noche.

Allí estaba cuando el cielo se llenó de ángeles, y corrió también hacia Belén. Al fin comprendería qué era lo que Israel esperaba.

Imaginaba a todas las potencias del cielo manifestándose en torno a ese niño. Pero, cuando llegó, y contempló la escena, tomó aparte a Samuel:

– ¿Éste es vuestro mesías, el que os liberará de Roma? ¡Si no tiene ni qué comer! ¿Pediréis auxilio a un salvador aún más necesitado que vosotros? ¡Me hacéis reír!

Samuel, entre sollozos, respondió:

– Tú no lo entiendes, y yo lo acabo de entender. Rezábamos al Dios que nos solucionase los problemas, y hemos recibido al Dios que sufre con nosotros. Esperábamos al Dios de las victorias, y nos visita el Dios de las misericordias. No es de vosotros de quien viene a salvarnos; es de nuestra soledad, de nuestro pecado y de la muerte de lo que este Niño nos salvará. ¿Acaso existe en Roma un Dios que ame tanto al hombre como para padecer con él?

Julio miró a los ojos del Niño. Se postró.

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“Evangelio