Libros de José Fernando Rey Ballesteros

21 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

La presencia invisible

Existe, en las escenas prenavideñas, una presencia invisible que hoy, al meditar la Visitación, se hace, si no visible, al menos audible. Me refiero a la presencia del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo llenó de oración el silencio de Zacarías. Él impulsó a Isabel a esconderse a solas con Dios. Él fecundó las entrañas de María, y allí depositó al Verbo divino.

Pero, en ese momento en que la Virgen, impulsada también por el Espíritu, subió a los montes de Judea, el Paráclito fue, a las puertas de aquella casa, radiante y espeso como el aire que ambas mujeres respiraban.

Se llenó Isabel de Espíritu Santo

Muchos dicen que, en aquel instante, el pequeño Juan fue librado de la culpa original. En todo caso, el Espíritu agitó al niño, y llenó los labios de Isabel con palabras que eran toda una profesión de fe: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Invoca mucho al Espíritu en estos días. Él te recogerá en tu interior, y Él te llenará con la misma alegría que infundió en estas santas mujeres. Él te traerá la Navidad.

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“Evangelio