Libros de José Fernando Rey Ballesteros

18 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

Los que verán a Dios

Es admirable, y providencial, que los hijos reparen los pecados de los padres.

Si David fue lujurioso, en José, su hijo, la semilla del rey quedó purificada. Porque José fue casto y limpio de corazón. Por esa limpieza, y en adelanto de la bienaventuranza que Jesús proclamaría, mereció, no sólo ver a Dios, sino también abrazarlo, vestirlo y cuidarlo.

José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Creo firmemente que José amaba a María como ama un hombre a una mujer. Mejor aún: como ama un hombre santo a una mujer inmaculada. Y creo que ese amor, humano y viril, lo llevó a sacrificar sus instintos naturales para preservar la vocación y la santidad de su Esposa. José vivió, bajo el mismo techo, con la mujer más hermosa de la Historia, y no la tocó. La miró con amor y ternura, y protegió la virginidad de ese templo sagrado que era el cuerpo de María.

Extrema el cuidado en la santa pureza durante estos días. Dios quiso, junto a su Hijo, a criaturas limpias. Ojalá puedas contarte entre ellas. ¿No quieres ver a Dios en Navidad?

(1812)

“Evangelio