Libros de José Fernando Rey Ballesteros

10 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

La «zona de confort»

Estaba escrito en el profeta Isaías: Entonces saltará el cojo como un ciervo (Is 35, 6). Y también está escrito en un salmo: Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío (Sal 42, 2). El salto del ciervo, por tanto, es el vuelo del alma que busca a Dios hasta encontrarlo.

¿Qué es, entonces, la cojera, sino esa parálisis del alma que le impide caminar hacia el Amor de su Creador? Hay un nombre para eso: zona de confort.

La «zona de confort» es ese espacio acotado de seguridades humanas donde el hombre se siente a salvo: la familia, el hogar, el trabajo de siempre, el pequeño grupo de amigos, los hobbies… Una cárcel cálida y cómoda. No apetece salir de allí, ni siquiera para buscar a Dios; sobre todo, cuando el hombre ya ha adornado las paredes de la celda con alguna imagen piadosa a la que rezar cada noche. Ahí lo tienes: el paralítico ha convertido su camilla en su «zona de confort», y ya no quiere andar.

Levántate y echa a andar.

¿Cuesta? ¡Pues que cueste! Porque, si no sales a su encuentro, tampoco el Señor vendrá a ti.

(TO02L)

“Evangelio