El Mar de Jesús de Nazaret

7 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

Cuando veamos

Al tío Críspulo le devolvieron la vista los médicos. Tras seis años sin ver ni torta a causa de un disgusto que le dio la tía Benita, lo sometieron a una operación. Después, le vendaron, y así estuvo seis meses. Al cabo de ese tiempo, el doctor le quitó las vendas y le dijo: «¿Ve usted algo?». El pobre tío Críspulo respondió: «Veo que es usted feísimo».

Eso no es ningún milagro. Es una faena.

Sin embargo, los dos ciegos del evangelio, después de haber suplicado al Señor que tuviera compasión de ellos, escucharon:

Que os suceda conforme a vuestra fe.

Se abrieron sus ojos, y vieron a Jesús.

Eso es un milagro. Y una gracia.

Hoy lo llaman «fin del mundo», y nadie quiere estar allí cuando suceda, salvo, quizá, algún bobo con su teléfono para hacerse un selfie. Pero los primeros cristianos hablaban de «la segunda venida de Jesús», y anhelaban vivir para ver al Señor volver sobre las nubes. Si sucediera hoy, quizá, al mirarlo, entendiéramos que este mundo no ha sido sino una venda en nuestros ojos; que hemos estado ciegos, y que sólo ve quien contempla la luz de esa santa faz.

¡Ven, Señor Jesús!

(TOA01V)