El Mar de Jesús de Nazaret

6 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

Los ejercicios espirituales de mamá

Llega mamá radiante, un domingo por la tarde, después de realizar unos ejercicios espirituales de fin de semana. Parece Moisés, cuando bajaba del Monte: le brilla el rostro, y cualquiera diría que camina a dos palmos sobre el suelo… Hasta que entra en el salón. Papá yace en sofá, delante del televisor, mientras los niños pelean a gritos en la habitación. Hay ropa por los suelos, nadie ha recogido la basura, los platos sucios se amontonan en el fregadero… Y el rostro mirífico de mamá se muda, se enrojece, se encoleriza y arde. Un grito llena la casa:

«¡Ya me habéis estropeado los ejercicios! ¡Tan contenta como venía!»

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

Buscar la Roca es trabajo silencioso; no bastan dos días de ejercicios. Se requiere constancia en la oración, un día, otro día, otro día… Como hinca, una y otra vez, la pala en tierra el que construye.

Cuando la encuentres, nada podrá arrebatarte la paz.

(TA01J)