El Mar de Jesús de Nazaret

5 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

La importancia de un buen aperitivo

¿Qué es la esperanza? Un aperitivo.

Te invitan a una boda, y, después de la ceremonia (que es lo esencial), acudes al restaurante. Como estas cenas siempre empiezan tarde, el hambre te corroe por dentro. Y, cuando ya estás a punto de darle un mordisco a una de las columnas del salón, comienzan a aparecer las bandejas con canapés, gambas con gabardina, croquetas, jamón de bellota… Junto a ellas, otras bandejas con cerveza, vino, refrescos… Eres feliz. Y más feliz aún porque sabes que un aperitivo en el que hay gambas con gabardina y croquetas es anuncio de una comida de primera. Conforme degustas las gambas, deseas más llegar a la mesa. No te sacian, te dan más hambre. ¡Qué gran comida será!

Eso, exactamente eso, es la Eucaristía. Por poco espiritual que parezca, es un ejemplo tan adecuado, que el mismo Dios lo emplea.

Comieron todos hasta saciarse.

La Eucaristía es el gran aperitivo del mejor de los banquetes. Cuando comulgas, degustas tales delicias espirituales, que no puedes evitar soñar: «Si tal es el aperitivo, ¡cómo será el banquete!».

Y es que la comunión, a la vez que sacia, provoca más hambre. Enciende en el alma deseos de cielo.

(TA01X)