El Mar de Jesús de Nazaret

2 diciembre, 2018 – Espiritualidad digital

Una mirada inquieta

HostiaMe hacen gracia quienes, cuando les preguntas por el sentido el Adviento, te responden, sin pensarlo: «Es la preparación para la Navidad».

¿Te parece navideño el evangelio de hoy? ¿Te recuerda al canto de los ángeles ante los pastores: «Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor»?

En la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo.

¿Tú pondrías estas palabras en tu felicitación navideña?

Es que el Adviento es una mirada inquieta a Aquél que viene. Es el anhelo ilusionado de quien echa de menos al Señor, al saber que Cristo está al llegar.

Y se llena de esperanza el alma, y poco le importa que caigan las estrellas de los cielos, al ver al Salvador venir sobre las nubes. Y grita el cristiano: «¡Ven, Señor Jesús!», presintiendo que su Amor está a las puertas de un alma hambrienta de Él. Y, también, más adelante, será la mirada ansiosa a un belén vacío, a un pesebre deshabitado sobre el que un Niño Jesús de barro nos recordará que Dios vive entre nosotros.

(TAC01)