El Mar de Jesús de Nazaret

13 noviembre, 2018 – Espiritualidad digital

Inutilidad del criado y provecho del Señor

El gran problema de la Humanidad –os lo aseguro– es que, en este bendito planeta, todo el mundo hace lo que le da la gana. Y, como la mayoría de quienes leéis estas líneas sois cristianos, trazaré una raya: unos hacen los que les da la gana porque les da la gana, y otros hacen lo que les da la gana «in nomine Domini». Éstos tienen más pecado, porque, en lugar de obedecer a la Voluntad de Dios, ponen la Voluntad de Dios a favor de su santa voluntad.

Y, sin embargo…

Cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: «Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Pero la gente sueña con ser útil. Piensan que sus felices iniciativas arreglarán el mundo, y cada uno se lanza a hacer su obra.

Es urgente que recuperemos el valor de la obediencia. Porque, cuando un cristiano se entrega a cumplir la Ley de Dios, se somete por amor a Dios a un director espiritual, y procura cumplir con perfección sus deberes profesionales y familiares, ya no es él quien obra. Dios obra a través de él.

Benditos siervos inútiles, que dejan obrar a Dios. ¿Cuántos quedan?

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