El Mar de Jesús de Nazaret

1 noviembre, 2018 – Espiritualidad digital

Santos y funcionarios

– ¿Sabes por qué los funcionarios son todos ateos?

– Porque no creen que pueda existir una vida mejor.

Bueno, yo conozco a funcionarios que sí creen en una vida mejor. Al menos, para más allá de la muerte. Y tú y yo, seas o no funcionario, también creemos en una vida mejor.

Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados

Una multitud de hermanos nuestros, después de probar, en esta tierra, el cáliz del dolor que a todos se nos ofrece, han cruzado la puerta santa de la Cruz y gozan ya de la dicha reservada a los elegidos. Gozan allí, no por haber sufrido aquí, sino por haber amado a Cristo locamente, y haber llenado de ese amor también sus dolores.

Tú y yo, que somos pecadores, podemos ser santos, porque podemos amar locamente a Cristo. ¿Lo amamos? Ámalo, y serás santo. Además, si eres funcionario y vives de forma que te podamos canonizar después de tu muerte, acabarás con esos chistes de mal gusto cuando, en el santoral, leamos: «San Fulgencio Rodríguez, funcionario». Ora pro nobis!

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