El Mar de Jesús de Nazaret

31 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

La puerta equivocada

El relato en el que el Señor muestra como se cierran las puertas del cielo ante quienes desean entrar es terrible. Sobrecoge la respuesta con que Dios los despide:

No sé de dónde sois.

Si leemos el pasaje entero, comprenderemos que la clave del rechazo no reside tanto en la exigencia del Señor cuanto en el error que cometieron quienes se equivocaron de puerta. Por ahí no se entra.

Esforzaos en entrar por la puerta estrecha.

Trataban de entrar por la «puerta ancha», la de la alfombra roja y los fotógrafos cubriendo el paso de celebridades. Llegan exhibiendo sus méritos y alardeando de su influencia:

Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.

Piensan que Dios se lo debe; que han comprado la entrada; que lo merecen. «Fui a misa, hice limosnas, formé parte de los grupos parroquiales y rezaba todos los días. Tienes que dejarme entrar».

Mientras ellos alardean, el Hijo de Dios entra en el cielo desde la Cruz, por la puerta de los pecadores que hacen penitencia y lloran sus pecados; la de los pobres, los humildes y obedientes.

Ten cuidado, por favor. No te equivoques de puerta. Ninguna otra lleva al cielo.

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