El Mar de Jesús de Nazaret

29 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

Un Belén en la sinagoga

la mula y el bueyPara toda iluminación que pueda recibir un hombre, siempre ha habido otro que la ha recibido antes; y es difícil que, en dos mil años, pueda nadie descubrir algo nuevo en los evangelios. Pero a mí se me ha iluminado esta página, y he recibido la luz como si fuera el primero. Dejo a la curiosidad de los lectores la tarea de averiguar si alguien se me adelantó.

Me ha sorprendido, y me ha alegrado, ver a Jesús, con treinta años, de nuevo en el portal de Belén. Allí, en aquella sinagoga, aparecieron, de repente, el buey, la mula y el pesebre.

Cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar?

En el pesebre se come, y se bebe en el abrevadero. Pasados más de treinta años desde que habitara en aquel portal, Jesús se encuentra a medio camino entre los dos. Y ha desatado al buey y a la mula, para llevarlos, del pesebre de Belén, aquella «casa del pan» donde reposó el Pan de vida, a la fuente de la Cruz, donde no sólo las ciervas, sino también la mula, el buey y nosotros beberemos de su costado.

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