El Mar de Jesús de Nazaret

22 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

Un silo sobre los hombros

Quienes no tenemos una SICAV siempre leemos con prudente distanciamiento esos pasajes evangélicos en que se menciona a los ricos. Hoy habla Jesús del que atesora para sí y no es rico ante Dios, y miramos con cierto desprecio a aquel hombre cuyas tierrasprodujeron una gran cosecha. No tengo tierras, no cosecho nada, no tengo una SICAV, ni una sociedad en Panamá. No va conmigo…

Pero me equivoco. Porque atesorar no es sólo guardar dinero o almacenar grano. Esa cabeza que llevamos sobre los hombros es un enorme silo donde almacenamos planes, preocupaciones, juicios… Y, si queremos ser sinceros, nos daremos cuenta de que, en muchas ocasiones, los guardamos y los miramos con a un tesoro. «Que nadie me cambie mis planes. Que nadie contradiga mi opinión. Que nada ni nadie me distraiga de mis preocupaciones»… Cuando actuamos así, tenemos un problema: nuestro tesoro no es Dios.

Es rico ante Dios quien es capaz de volcar el entendimiento en Él, y abandonar en sus manos providentes juicios, planes y preocupaciones.

Piensas: «Si vacío en Dios mi entendimiento, quedaré tonto perdido». Pero te equivocas: si vacías en Dios tu entendimiento, Él lo podrá llenar, y tú acabarás pensando como Dios.

(TOP29L)

“Evangelio