El Mar de Jesús de Nazaret

21 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

Atrevimientos

ElíasLe debo a un sacerdote hermano mío el haberme hecho reparar en ese modo de pedir tan especial que tenían los apóstoles. Mientras multitudes de enfermos le suplicaban, postrados a sus pies, los apóstoles pedían con una familiaridad que podría parecer insolencia, si tenemos en cuenta que así hablaban a Dios encarnado:

Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir.

Eso no es pedir, es casi exigir. Y, en el colmo del atrevimiento, la petición no era, precisamente, un ejemplo de piedad.

Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.

Pero así piden los niños. En su inocencia, creen que el amor que sus padres les profesan les da derecho a todo. Y piden como tiranos encantadores: «Quiero ese juguete», «quiero caramelos», «quiero la luna».

¿Y qué, si la luna no les cabe en el dormitorio? Lo suyo es pedir, y ya sus padres sabrán lo que conviene darles.

Por insolente que pueda parecerte, imita en esto a los apóstoles: pide con frescura, con naturalidad, pide lo que quieras sin reparar en teologías. Ya sabrá Dios lo que debe darte y lo que no. Tú sé niño. Y Dios será Padre.

(TOB29)

“Evangelio