El Mar de Jesús de Nazaret

11 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

El congelador del buen amigo

A medianoche despierta un hombre a su amigo, y le dice: Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle. Es un hombre bueno; es amigo del que llega, y amigo también de aquél a quien despierta. Pero no es previsor: un hombre que tiene amigos debe guardar siempre algo en el congelador por si alguno de ellos se presenta inopinadamente. Aunque, cuando Jesús pronunció la parábola, no había congeladores.

En fin… Nosotros debemos tener amigos. Quien tiene amigos tiene un tesoro. Y, sin necesidad de congelador, debemos ser previsores, y pedir Pan cada día, para nosotros, y para los amigos que se presenten. Por eso comulgamos a diario: para estar llenos de Cristo continuamente. De este modo, a quien se acerque a nosotros durante el día, le daremos de ese Pan, de ese Cristo que llevamos dentro y comulgamos cada mañana.

Si tú no tienes Pan, si no comulgas, si no vives en gracia de Dios, ¿qué le darás a tus amigos? ¿Les darás tu impaciencia, tu egoísmo, tu soberbia, tus murmuraciones? Eso no es propio de un buen amigo. Llénate de Cristo, y da Cristo a los demás.

(TOP27J)

“Evangelio