El Mar de Jesús de Nazaret

4 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

De monjas y guardias civiles

Si vas por la calle, y ves a una monja caminando sola, algo raro le pasa. Normalmente, nunca se ve a una monja por la calle; siempre se ve a dos, o a más. No les gusta ir solas por el mundo.

Y hacen bien. Que también el Señor, cuando envió a sus discípulos,los mandó delante de él, de dos en dos. Como la Guardia Civil, aunque por distinto motivo, claro. Las monjas y los discípulos caminan acompañados para no olvidar que tienen hermanos; que la fe se vive siempre en familia.

Nos viene bien recordarlo, aunque no seamos monjas, ni guardias civiles. Porque la religión se ha convertido, para muchos, en un artículo de consumo personal. Rezan a «su Dios» (como si fuera sólo suyo); van a misa, y no conocen a quien comparte con ellos el banco de la iglesia; les cuesta trabajo dar la paz, si no es a su familia; no participan en ninguna actividad formativa que los ayude a conocer a sus hermanos…

Quizá sea cómodo, pero no es cristiano. No eres el único hijo de Dios sobre la tierra. Uno no es cristiano hasta que no se sabe miembro de una gran familia.

(TOP26J)

“Evangelio