El Mar de Jesús de Nazaret

2 octubre, 2018 – Espiritualidad digital

El que nos cuida disfrutando

Uno imagina al ángel custodio como una especie de guardaespaldas, pendiente siempre de nosotros, sin perdernos de vista ni por un instante. Pero las cosas no son exactamente así. Si lo fueran, los pobres habrían muerto de un infarto de miocardio a causa del estrés.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial.

Si el ángel viviera vuelto hacia nosotros, no sería un ángel, sino un demonio. Porque el pecado consiste, precisamente, en dar la espalda a Dios y vivir vueltos hacia las criaturas. Lo grande de la misión de los ángeles es que nos cuidan disfrutando. Viven vueltos hacia Dios, contemplando su rostro y gozando de su hermosura. Pero esa contemplación no los aparta de nosotros. Más bien, al contrario. Podría decirse que estos espíritus, mientras miran a Dios, nos ven reflejados en sus pupilas, empapados en el Amor con que Dios nos contempla. Y basta una indicación de esos ojos divinos para que el ángel nos cubra con sus alas.

Ojalá también nosotros nos diésemos cuenta de que lo mejor que podemos hacer por los demás es disfrutar de Dios.

(0210)

“Evangelio