El Mar de Jesús de Nazaret

23 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

El niño que fuiste

¿No te has preguntado nunca qué ve Dios en ti, para amarte tanto?

Durante unos ejercicios espirituales, al darse cuenta de lo mucho que Dios lo amaba, un amigo se acercó y me dijo: «Veo lo mucho que me quiere Dios, y pienso: “Le he engañado. Pobrecillo. ¡Qué ignorante!”».

Y tomado a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí».

Ese niño que fuiste un día, antes de pecar, y en cuyos ojos sólo brillaba lo que Dios había dejado en ti… ¿Qué hiciste con él?

Sigue ahí, dentro de ti, aunque sepultado por tu pecado. Por eso, sólo Dios lo ve. Y, al verlo, se enamora de su propia obra, no de tus falsos méritos.

Hoy te sugiero dos tareas: desentierra a ese niño; límpialo de la costra de pecado en que lo sepultaste, para que recupere su inocencia. La segunda tarea quizá sea más difícil aún: mira como mira Dios. Busca al niño que hay dentro de cada persona (también dentro de quienes tan mal te caen o tanto daño te han hecho). Así también tú podrás amarlos.

(TOB25)

“Evangelio