El Mar de Jesús de Nazaret

19 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

Sincronízate

sufrimientoCuando estoy triste, mis ojos lloran. Cuando me alegro, ríen mis labios. Quienes me conocen saben cómo me encuentro en cuanto me ven. Es inevitable. Mi cuerpo se mueve al compás que toca el corazón, y hace la cara de espejo del alma.

Dice san Pablo que los cristianos somos miembros de Cristo, y Él es la cabeza a la que el cuerpo debería someterse. Sin embargo…

Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado.

Se queja el Señor de que lloramos cuando Él ríe, y reímos cuando Él llora. Dime si no es verdad: se complace Jesús al vernos entrar en la iglesia, pero muchos entran de mala gana, deseando que la misa sea lo más corta posible; se entristece Jesús ante palabras frívolas y obscenas que, sin embargo, a muchos cristianos les hacen reír a carcajadas. Sonríe el Señor, y llora el cristiano; llora el Señor, y el cristiano ríe… Lo más triste de todo es ver a Jesús reír y llorar a solas.

Reza más. Reza mejor. Ama más. Y tus sentimientos se sincronizarán con los de sagrado Corazón de Jesús. Así, al verte, todos sabrán cómo se siente Dios.

(TOP24X)

“Evangelio