El Mar de Jesús de Nazaret

18 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

El Dios que llora contigo

Somos injustos con Dios cuando, ante oraciones «no escuchadas», pensamos que no le importa nuestro dolor. Es cierto que, en ocasiones, cuando sufrimos y oramos, ni nuestros problemas se resuelven, ni nuestros dolores se amortiguan. Pero eso no significa que Dios permanezca impasible ante nuestro sufrimiento.

Sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda

Contempla Jesús el llanto de aquella mujer, y sus entrañas se conmueven.

No llores.

Toca Jesús al muerto, resucita el hijo, y enjuga el Señor las lágrimas de la madre, quien ve su dolor convertido en alegría.

En algunas ocasiones –mira atrás en tu vida, y me darás la razón–, el Señor enjugó lágrimas, calmó tu dolor, y te devolvió lo que la vida te había arrebatado.

Otras veces –aunque te cueste más trabajo comprenderlo–, Jesús no enjuga tus lágrimas, ni te devuelve lo robado. Rezas, y no por ello terminas de sufrir. Pero eso no quiere decir que a Jesús no le importes. Quiere decir que, desde la Cruz, Dios llora contigo, y santifica tus lágrimas, para que sean aguas de salvación. Créeme que, en esos momentos, estás recibiendo más, mucho más, que cuando Jesús las enjugó.

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“Evangelio