El Mar de Jesús de Nazaret

14 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

El conocimiento de la Cruz

El misterio de la Cruz es el centro de la vida del cristiano. En el camino hacia el Cielo, es la Cruz como esa brújula de la que no deben apartarse nuestros ojos, pues, cuando los retiramos de ella, perdemos el camino y se apodera de nosotros el desconcierto.

Es preciso mirar y mirar al Crucifijo, hasta que uno se transforma en aquello que mira. La oración Colecta de la misa de hoy se refiere a los cristianos como «quienes hemos conocido en la tierra este misterio». Hagámoslo verdad. Ese «conocer» es un contemplar embelesados, con fe y amor, a Jesús crucificado.

El que cree en él, no es juzgado.

Cuando, de esta forma, te has unido a Él, ya no puedes ser juzgado, porque tú mismo eres otro Cristo. Claro que, a partir de entonces, tu vida se transforma. La Cruz es ya tu hogar. Por eso, te dejas herir por la vida presente, y, ante el dolor, más respondes con mansedumbre que con rebeldía. Te dejas herir, también, por el Amor de Dios, que es, en esta tierra, Amor llagado, y en esas llagas te unes interiormente al Crucificado. Entonces gozas, en medio del dolor, de vida eterna.

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