El Mar de Jesús de Nazaret

12 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

La respuesta de santa Bernardita

Siempre me desconcertó la promesa que la Virgen había realizado en Lourdes a santa Bernardita: «No te prometo hacerte feliz en esta vida, sino en la otra». Me costaba trabajo entender que una madre no quisiera ver feliz a su hija en la tierra. ¿No es feliz el santo en este mundo?

Hasta que, hace tres años, en Lourdes, escuché unas palabras de santa Bernardita que desconocía. Por lo visto, alguien le preguntó por esa promesa, quizá con la misma extrañeza que me invadía a mí. Y la santa, sin inmutarse, respondió: «Es que la otra vida también es aquí». ¡Ya está! No se puede decir mejor.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. La respuesta de Bernardita es la clave de las bienaventuranzas. Las palabras del Señor no significan que el destino del cristiano sea sufrir unos años en la tierra esperando a desquitarse después, en el cielo. La vida eterna, que disfrutaremos en plenitud en el cielo, la vivimos ya aquí cuando tenemos vida espiritual. Y así, el llorar con Cristo por fuera nos hace gozar de su Amor, y reír por dentro. Todo sucede a la vez. Pero es mayor –mucho mayor– la risa que el llanto.

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