El Mar de Jesús de Nazaret

6 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

Un poco apartados, nunca lejos

La mayor parte de quienes leéis estas líneas sois cristianos seglares. Vivís en el mundo, y en el mundo estáis llamados, como los apóstoles, a ser pescadores de hombres.

Por eso, es necesario que huyáis de dos tentaciones que incapacitan al apóstol para cumplir su misión.

La primera es la que os mueve a apartaros del mundo. Con la «piadosa» excusa de conservar la fe, algunos se refugian en la piedad como si fuera un búnker donde cobijarse. Buscan la compañía de otros cristianos, y se alejan de quienes no creen.

La segunda tentación será la de mundanizaros. Con la excusa de ser «uno más», algunos ocultan sus creencias, y, salvo en esos momentos de «clandestinidad» en que visitan el templo, viven como paganos entre paganos.

Aprended del Maestro:

Subiendo a una de las barcas, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba.

Ni está tan lejos que no pueda hablarles, ni tan cerca que se confunda con ellos. Así, el cristiano seglar vive como un santo en medio de paganos. Desde la distancia que marcan su sobriedad y su vida interior, les enseña a ser felices amando a Dios en medio del mundo.

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