El Mar de Jesús de Nazaret

5 septiembre, 2018 – Espiritualidad digital

En la capilla de un hospital

Un hospital sin capilla es un lugar desolado y desolador. Ante la enfermedad grave o incurable de un familiar, la capilla de un hospital es refugio de esperanza. Incluso quienes no creen, al pasar por ese letrero del pasillo que indica el camino a la capilla, se sienten «tentados» de seguirlo en momentos de angustia.

Cuando te veas arrodillado en la capilla de un hospital, recuerda que no se trata de un despacho más de un médico más. Aunque quien habita en el sagrario, desde luego, es médico, su especialidad no se limita al cuerpo.

Inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Algo más que la fiebre se le curó a esta mujer, cuando, al quedar sana, no tenía otro deseo que servir. Jesús curó al cuerpo de la fiebre; pero, sobre todo, curó al alma del egoísmo.

Por eso, cuando pidas la salud para un enfermo, no te limites a la salud del cuerpo. Pide salud, también, para su alma. Y, en cuanto a ti… Aunque tus últimos análisis de sangre sean «para enmarcar», quizá también necesites arrodillarte ante el Médico en busca de salud. Mira tu alma.

(TOP22X)