El Mar de Jesús de Nazaret

30 agosto, 2018 – Espiritualidad digital

El reloj y la santidad

Me dijo que había descubierto la forma de vivir en paz: se había quitado el reloj. Así se liberaba de agobios, rezaba sin prisas y a la hora que quisiera. Tampoco había que obsesionarse con la puntualidad, y, si alguien lo tenía que esperar, que lo esperase. Mejor llegar tarde y con paz, que a tiempo y estresado.

Le dije que, si quería seguir dirigiéndose conmigo, se pusiera el reloj inmediatamente. A mí ya me había hecho esperar veinte minutos. ¿Crees que puedes vivir como Adán en el Paraíso, sin más preocupación que el fresco de la brisa? Perdimos la vida por el pecado, y debemos recuperarla para clavarla en la Cruz. Pero la vida se compone de tiempo. Quien no toma posesión del tiempo no puede entregar la vida.

¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas?

A Dios le importan las horas. Hay un tiempo para rezar, un tiempo para trabajar, un tiempo para descansar, y un tiempo para la familia.

No puedes servir a Dios sin reloj. Cuando lleguemos al cielo, nos lo quitaremos. Pero, en esta vida, hay un tiempo que recuperar.

(TOP21J)