El Mar de Jesús de Nazaret

29 agosto, 2018 – Espiritualidad digital

Más que una guerra, una cruzada

En la oración Colecta de la misa de hoy, pedimos a Dios que «luchemos valerosamente por la confesión de tu verdad».

Ya comprenderéis que esa lucha valerosa por la confesión de la fe no consiste en liarse a golpes con quienes no creen para «removerles las ideas» hasta que se les pongan en su sitio. Más bien, es la batalla de Cristo en Getsemaní, la guerra de mansedumbre y de valentía que cada cristiano libra contra sí mismo para devolver bien por mal, para liberarse de los respetos humanos, para exponer la verdad con cariño, aunque esa verdad duela:

Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.

¿Acaso no tuvo Juan que librar una batalla en su interior para denunciarle a Herodes su pecado, aun cuando sabía que esa denuncia podría costarle la vida? ¿No tuvo que luchar contra sí mismo para aceptar con mansedumbre su propio martirio, sin volverse atrás en su denuncia?

¿Qué secretos enemigos te impiden manifestar tu fe a los hombres para atraerlos a Dios? ¿La vergüenza? ¿La pereza? ¿El apego a tu propia imagen? ¿El afán de «no complicarte la vida»? ¿La tibieza?

¡Ahí tienes tu batalla! Líbrala.

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