El Mar de Jesús de Nazaret

28 agosto, 2018 – Espiritualidad digital

Tareas de limpieza

El malvado–según la Escritura– escucha en su corazón un oráculo del pecado (Sal 35, 2). ¿Qué escuchas cuando apagas la televisión, cierras los ojos y te adentras en tu alma?

«¡Pedazo de @#*&%! Lo que me has hecho no tiene nombre. A partir de ahora, vas a saber quién soy. Cuando vuelvas a pedirme ayuda, te voy a mandar a #&%@**/. No me dirijas la palabra en lo que te queda de vida». Ayer te hirieron, y, desde entonces, no paras de imaginarte a tu verdugo y de cantarle las cuarenta, las ochenta y las ciento veinte. ¡Como si pudiera oírte! Has logrado ensuciarte por dentro de tal manera, que eres un depósito de rencor. Mejor pon la tele otra vez, a ver si te distraes.

O, mejor… Limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera. Anda, vuelve a entrar en esa cisterna de agravios que tienes por alma, y empieza a limpiar. Cambia el retrato de tu verdugo por el de la Virgen, y reza el rosario por él. Así, avemaría a avemaría, vas limpiando. Recobrarás la paz. Y, cuando te encuentres a quien ya sabes… ¡Sonríe! Hasta tus dientes están más blancos.

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