El Mar de Jesús de Nazaret

27 agosto, 2018 – Espiritualidad digital

El «santo a medias»

El «santo a medias» es un bulto sospechoso que quiere ser santo, pero se queda en medio. Y, como se queda en medio (porque, realmente, no quiere ser santo), hace tapón a los demás:

¡Cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

«¡Allá voy!», dice el «santo a medias». Pero, cuando llega a la puerta de la santidad (que es la Cruz), le entra el canguelo, y cambia el «¡Allá voy!» por un «Aquí he llegado, y aquí me quedo. Ni un paso más». Ni entra, ni sale. Pero quien quiere entrar tropieza con él. Es un estorbo.

Unos padres tibios estorban la santidad de sus hijos. Un sacerdote tibio es escándalo para sus feligreses. Un catequista tibio es una fábrica de mediocres.

Por favor, no te quedes en la puerta. Entrega la vida de una vez. Porque esa tibieza tuya te impide disfrutar de tu fe. Y no eres tú el único que necesita ser feliz; quienes te rodean necesitan ver lo feliz que eres, para que también ellos se sientan animados a cruzar esa puerta que tú, con tu tibieza, estás taponando. ¡Pasa de una vez, hombre!

(TOI21L)