El Mar de Jesús de Nazaret

14 agosto, 2018 – Espiritualidad digital

De niños y abuelos

¡Cuántos abuelos y abuelas nos lloran a los sacerdotes, al ver que sus hijos no bautizan a los nietos! Quienes, llenos de ilusión, llevaron a la pila bautismal a sus pequeños, sufren al ver como esos «pequeños», ya crecidos, no quieren presentarle sus hijos a Dios. «¡Que se bautice cuando sea mayor!», le dicen a la abuela. Y la abuela, que es teóloga, porque ama mucho a Dios, llora por dentro, porque sabe que Dios los quiere niños, no mayores.

El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.

Cuando los sacerdotes, en nombre de Cristo y de la Iglesia, acogemos a los niños que traéis al Bautismo, sabemos que acogemos al mismo Cristo. En ningún espejo se ve con tanta claridad el rostro limpio de Jesús como en los ojos de un pequeño recién bautizado. Lo tomas en brazos para ofrecerlo ante el altar de la Virgen, y la Virgen sonríe, porque reconoce al Niño Jesús.

Pero si los padres, en vez de presentar a su niño a Dios, lo presentan a la tablet, a la tele, a la tata y a la «guarde»… ¿qué reflejarán esos ojitos?

¡Benditos abuelos! Ojalá os escuchasen.

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