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28 julio, 2018 – Espiritualidad digital

Mientras los hombres dormían

El campo del alma es campo de Dios. Allí siembra la Iglesia la semilla de la Palabra, deposita los tesoros de los sacramentos, y después riega con la predicación lo sembrado, para que dé fruto.

Pero mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo.

Y es que la mala semilla entra siempre cuando el cristiano deja de velar, baja la guardia y se duerme con el sopor de la tibieza.

Velad y orad para no caer en la tentación (Mt 26, 41).

Cuando encuentras la cizaña, sabes que, antes de que surgiera, hubo allí una pequeña semilla, de tamaño apenas perceptible. Y esa semilla fue sembrada mientras los hombres dormían. De la misma manera, cuando un alma de Dios comete un grave pecado, no vayas a creer que aquello sucedió «de repente». Ten por seguro que esa «alma de Dios» primero bajó la guardia, dejó de rezar o rezó con desgana y tibieza. Se durmió, como durmió el rey David antes de cometer su doble crimen.

No bajes la guardia. No dejes jamás la oración. Aunque te parezca una falta pequeña, no sabes lo que el enemigo sembrará en tu alma mientras tú duermes.

(TOP16S)