Libros del autor

18 julio, 2018 – Espiritualidad digital

La ciencia de los niños

Cuentan de santo Tomás de Aquino que, tras haber escrito los tratados más sabios sobre Dios, cuando aún no había concluido su «Suma Teológica» fue agraciado con un rayo de luz divina ante la Eucaristía. En un instante, alcanzó un conocimiento amoroso de Dios infinitamente mayor a toda la ciencia que le habían proporcionado sus estudios. Dicen que, tras recibir esa gracia, quiso quemar sus escritos, pero sus hermanos no le dejaron. En todo caso, la «Suma Teológica» quedó inconclusa. En su lugar, escribió el santo los himnos «Pangue, Lingua» y «Adoro te devote».

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños.

No me entiendas mal. Es necesario estudiar. Haz lo posible por formarte en la fe. Pero esa formación no será suficiente sin el conocimiento amoroso y callado de Cristo que alcanzarás en la oración. Con el estudio instruirás tu inteligencia, y sabrás dar razón de tu fe ante ti mismo y ante los demás. Con la oración, sin embargo, conocerás como conoce el niño al abrazar a su madre. No puede explicarlo, pero sabe todo sobre ella.

(TOP15X)