El Mar de Jesús de Nazaret

15 julio, 2018 – Espiritualidad digital

El cura no mata

Nos cuenta san Marcos que los apóstoles ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. La santa Unción es un sacramento muy poderoso, con el cual pedimos a Dios la sanación de cuerpo y alma, unimos los sufrimientos del enfermo a la Pasión de Cristo, y queda el cristiano preparado para encontrarse con Dios, si acaso ha llegado su última hora. A través de este sacramento, yo he presenciado varias curaciones milagrosas, y muchas conversiones al estilo del «buen ladrón». La santa Unción ha sanado muchos cuerpos, y ha salvado muchas almas.

Pero, por desgracia, son también muchísimos los cristianos que temen más a este sacramento que a la misma muerte. El haberla conocido como «extremaunción» no nos ha hecho bien. Y, cuando enferma gravemente un familiar, al sacerdote que se ofrece para acudir al lecho del enfermo, le responden: «¡No venga, Padre, que se va a asustar!».

Sed compasivos con vuestros enfermos: llamad al sacerdote para que los unja. Veréis milagros, como los he visto yo. Y veréis a la paz de Dios entrar en vuestra casa. Lo que no veréis –os lo aseguro– es a la muerte con su guadaña enfundada en una sotana. No tengáis miedo.

(TOB15)