El Mar de Jesús de Nazaret

14 julio, 2018 – Espiritualidad digital

Un vuelo apasionado

Sitúate ante un crucifijo, y pronuncia, despacito, estas palabras:

Un discípulo no es más que su maestro; ya le basta al discípulo con ser como su maestro.

Ante esa divina pizarra de la Cruz, donde Dios dibujó la salvación del hombre, podrás entender. Y aprenderás que, para subir allí, es preciso perder el miedo al sufrimiento, y ascender movido por el amor.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.

Sé que perder el miedo al sufrimiento no está en tu mano. Tampoco en la mía. Lo que tú y yo podemos hacer es ser muy fieles a la oración, y así encender el corazón cada día, hasta que el amor a Cristo sea mayor que el miedo al dolor. Un miedo mata a otro miedo, como un clavo saca a otro clavo. Cuando te enamores apasionadamente del Señor, más temerás perderlo a Él que sufrir la Cruz.

Temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la «Gehenna».

Ahí lo tienes: el amor a Jesús y el temor de ofenderlo te elevarán en un vuelo apasionado hasta lo alto del Madero.

Créeme: no existe otra forma de subir allí.

(TOP14S)